El vocablo “simulación” emana de la unión de dos componentes léxicos latinos: la palabra “similis” que se traduce como parecido y el sufijo “ion”, que es equivalente a efecto y acción. Hablar de simulación en el posgrado invita a describir cuales son las competencias en las que se debe enfatizar para su integración en el área de la Salud.


Es necesario mencionar que existe una fuerte asociación entre el desarrollo de habilidades o destrezas como único producto de la simulación, y aunque este modelo no es reciente, desde sus orígenes se ha identificado como el generador de competencias actitudinales (valores) y conceptuales (conocimiento).


El entrenamiento basado en la simulación es la herramienta ideal para afrontar retos. El uso de la simulación clínica puede acelerar la adquisición de habilidades técnicas, de conocimientos y habilidades para el manejo de problemas complejos así como el favorecer un mejor rendimiento clínico. Permite corregir la falta de experiencia clínica y los fallos de coordinación del equipo de profesionales porque las habilidades adquiridas mediante la simulación son transferibles a la realidad.

 
Es por esta razón que el Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinoza de los Reyes”, en un esfuerzo coordinado por la Dirección de Educación en Ciencias de la Salud, inaugura en el  año 2013, la Central de Simulación Clínica Perinatal, ahora llamada Central de Simulación del Instituto Nacional de Perinatología (CESINPer), la cual se encarga de la formación académica del personal de salud de dicho instituto impartiendo cursos-taller de todas las especialidades y subespecialidades con las que se cuentan en el INPer.

 
Actualmente la CESINPer, no solo se encarga de la formación y actualización de los recursos humanos en salud dentro de sus muros, si no que organiza e imparte cursos en todo lo largo y ancho del país, en busca de una mejor atención a la población mexicana.